09 octubre 2006

Peluqueros de la muerte

Hoy me toca escribir una historia que le ha ocurrido a un colega con unos peluqueros de mala muerte, no tiene desperdicio:

Paso a contaros lo que me ocurrió ayer en la peluquería Marco Aldani de Príncipe Pío.

Me había puesto ya melenudo en plan Beatle casi, así que decidí el domingo ir a cortarme el pelo. En Madrid, en la Estación de Príncipe Pío hay anexo un centro comercial que abre todos los días del año (domingos y festivos también). Bueno pues pallá que voy...

Efectivamente, había una peluquería de un tal Marco Aldany, que me sonaba haber visto por la calle alguna vez una. Total, que entro y lo primero de todo, veo que se me acerca una chica que, sin mirarme a los ojos, me dice:"¿¿sí??" y yo le digo: "na, no... cortarme el pelo... quería". Me da un papelito y me dice que espere. Le pregunto que como cuánto tiempo. Me responde: "No sé, pero un ratillo fijo, siéntate ahí". Y me señala una silla de esas en donde te lavan la cabeza, es decir, que se supone que la "sala de espera" era la zona de lavado de cabezas.

Me siento tras comprobar que la mancha de tinte que hay en la silla (que parecía alquitrán) no destiñe, y tras 20 minutos veo que me dice un chaval que tenía pinta de ecuatoriano que me recline, que el lavado va a empezar.

Cierro los ojos y echo la cabeza hacia atrás, pensando que Wilson Pacheco es en realidad una mamachicho.

De repente, mi piel arde. El mamón me enchufa la alcachofa de la ducha directamente sobre la frente, sin haber comprobado la temperatura del agua.

Como ve que me ha sentado mal, me pregunta ¿está bien así el agua?. Y yo:
"sí, coño, ahora sí..."

Me empiezo a mosquear, porque en estos sitios (Rizo's Espejos y Telepizzas varios del mundo de la peluquería) es muy típico que te digan que vas a quedarte calvo dentro de dos días, o que el suelo está lleno de tu caspa, se supone que para que te pongas paranoico y les supliques que te echen un sobre de champú específico para tu problema que luego, eso si, te cobran a 3 o 4 euritos el sobrecito.

Para mi sorpresa, Wilson Pacheco no me sugiere ningún tinte capilar ni nada de nada. Cuando acaba de lavarme la cabeza me pone la toalla encima y me seca. Es extraño, porque noto que la toalla tiene una textura un poco especial. Acto seguido veo como una compañera de Wilson de unos 40 años, fea cual hembra de troll (en adelante, la "Señora"), que estaba lavando cabezas
como el que sexa pollos a nuestro lado, le cuchichea una frase que me estuvo rondando por la cabeza como un "quién mató a Keneddy" durante la media hora siguiente. Mi inquietud fue tal porque acerté a comprender que le dijo:
"recuérdame que te diga una cosa".

Total, que me pasa a una silla de esas donde ya se supone que te cortan el pelo. Allí estuve abandonado como un ejemplar del ABC en el kiosko a última hora de la tarde , durante otros 20 minutos casi (es decir, unos 30 Euros), hasta que Jenny (adolescente de pelo más negro que una cagarruta un día después de una fiesta con vino del Abuelo) me pone un tutú de esos para que no te manches.

Vuelvo entonces a pensar : ¿¿¿a qué se refería la Señora??? Joder, qué inquietud, amigos míos...

SIGO... total, que me fijo en que Jenny, aparte de mascar chicle muy bien... lleva puestas unas indescriptibles gafas de sol!!! entendedme... las llevaba en la cabeza, pero bueno, me da igual... dónde coño se ha visto eso? es como si yo vengo a trabajar con un gorrito de Manu Chao, no??

En fin, que Jenny me pregunta que cómo quiero el corte y yo es que siempre contesto lo mismo: bien hecho, y corto por los lados y por detrás. Normalmente cuando le dices "corto" a un peluquero, siempre lo hará con tijera, a no ser que le des tu permiso para que lo haga directamente con maquinilla eléctrica.

Pero Jenny es una mujer con iniciativa, y parece ser que su turno termina en breve porque, de manera sorpresiva saca un pedazo de maquinote cortapelo y me lo engancha en la nuca. Es ruido es atronador pero me siento absolutamente trasquilado como una oveja. De hecho, miro a Jenny y le digo: "beeeee". Pero con el ruido no me oye. Para el maquinote cortapelo y me dice: ¿sí?, y yo: no nada, que... las cuchillas lo mismo hay que cambiarlas ya porque pegan tirones, ejeje"

Pillo una revista y hundo mi cabeza en la lectura, sin atreverme a mirar al espejo, en plan,... que sea lo que dios quiera.

Cuando Jenny acaba, me miro y me doy cuenta de tía me ha dejado toda la cara cubierta de pelo. Parezco un hombre lobo y directamente, abro uno de los cajones y saco una brocha de esas y me la aplico en la cara para quitarme el pelo. La chica se da cuenta de la jugada y me sugiere que me aclare el pelo con agua. Asiento, pero poco después y de camino otra vez a las sillas de lavado de cabezas me doy cuenta de la jugada: ¡¡qué listos, seguro que ahora me cobran 2 lavados los muy cutres!!

Antes de sentarme de nuevo, me doy cuenta de que, por casualidades de la vida, me ha vuelto a tocar a Wilson Pacheco. Me vuelve a lavar la cabeza, esta vez con agua templadita. Cuando acaba, me pone la toalla en la cabeza y es entonces cuando me doy cuenta de por qué la textura de la toalla es tan rara.... ¡¡¡joder, la toalla está empapada!!! Total, que según me doy cuenta, me giro de golpe hacia Wilson quitándome de encima el trapo ese muerto del asco y le digo: "tío, de qué vas? con una toalla empapada muy mal me vas a secar la cabeza. además, no se si es que se te acaba de caer en un cubo de fregar, o que es que soy la cabeza número 34 que limpias con la
misma toalla, porque ya es la SEGUNDA vez que me haces esto. Esto es una puta guarrada, tío, no es de recibo, vale que sois baratos, pero esto no es higiénico y no quiero que se salga mañana una costra en la nuca como comprenderás".

Me adelanto a vuestras dudas sobre qué le quería decir antes la Señora a Wilson Pacheco. En realidad nunca supe de qué se trataba, pero intuyo que se refería a algo en plan "nunca uses más de tres veces la misma toalla" o "si el chico es alto y fuerte, usa algo seco, aunque sea tu jersey, güey"

Para poneros en situación... el pollo que estaba montando en la peluquería era espectacular, estaba llena hasta los topes, toda la gente mirando y tal. Total, que la compañera de Wilson de unos 40 años, fea cual hembra de troll (la Señora), que estaba lavando cabezas como el que sexa pollos a nuestro lado (recordad), de repente da un paso al frente muy en plan Juana de Arco y
me dice: "tranquilo, qué ocurre aquí?" Este detalle es especialmente patético, porque la señora no era jefa ni nada, sólo estaba limpiando cabezas, pero creo que se trata de un claro caso de la diferencia entre antigüedad en la empresa y cargo en la misma.

Le digo: "nada, que esto es una cerdada, así que me dices Ya cuanto te debo por el corte de pelo y me voy". Aquí empieza ya lo brutal, porque la tía va y me dice: "de eso nada, haz el favor de sentarte y deja que mi compañero te seque la cabeza, no puedo dejar que salgas por esa puerta con la cabeza mojada". Yo no doy crédito a lo que oigo, y palabras como SECUESTRO, QUERELLA CRIMINAL e incluso BOMBA pasan por mi cabeza. Me la quedo mirando flipando en colores y digo: "si hombre... me va usted a decir lo que tengo que hacer" y es entonces, mis queridos amigos cuando la Señora decide jugarse el todo por el todo y, ME HACE CHANTAJE EMOCIONAL!!!!

Me mira y me dice: "si sales por esa puerta con la cabeza mojada,... ¿¿qué quieres, que pierda mi trabajo, que mi jefe me eche?" Increible, tíos...

Yo sólo quiero que te limites a hacer tu trabajo en condiciones, si tu jefe te echa por ser una cochina no es mi problema.

Total, que cogí mi cabeza mojada, y salí por la puerta sin pagar un duro.

Estoy meditando dar parte de esta guarrada a Sanidad...